LA PLAZA

Tres recetas con ajo

Pocos productos tan típicos de España como el ajo. Te preparamos un menú de tres platos con esta hortaliza como protagonista.

Tiempos de cocina y cocinado. Nos ponemos el gorro de chef para dar rienda suelta a nuestra pasión y cocinar tres platazos con ajo. Ve pidiendo al pinche que pique ajitos, porque para estas tres recetas que te presentamos vamos a tener que pelar y laminar alguno que otro.

 

Ajoblanco

 

Nos vamos a Málaga para disfrutar de una receta muy típica, el ajoblanco. Para su preparación debes tener a mano 250 gramos de almendras crudas y peladas, unos 150 gramos de pan de corteza fina, tres dientes de ajo –sin el germen central–, aceite de oliva –un vasito–, vinagre y sal.

 

Su preparación es muy sencilla. Comenzaremos desmenuzando el pan para ponerlo en remojo en agua. Con un vaso de agua es suficiente. Agrega también el vinagre –al gusto–, los ajos y las almendras, y ponlo al punto de sal. Cuando empape bien, tritura todo y añade poco a poco el aceite para que se emulsione. Si ya está listo, pasa la mezcla por un pasapuré para que quede lo más fino posible e incorpora agua hasta darle la textura deseada, más o menos espesa. Lo habitual es que tenga una textura cremosa y lisa. Si quieres que te quede aún más fino, puedes añadirle al batir una yema de huevo cruda.

 

Se sirve bien frío y se acompaña de unas uvas o unos daditos frescos de melón. ¡Delicioso!

 

 

Sopa de ajo

 

Pasamos a una receta campesina. Al contrario que el ajoblanco, esta es calentita. Como ingredientes necesitamos medio pan bien asentado –como el de bollo o el de viena–, seis o siete dientes de ajo, una ramita de hierbabuena, un litro de caldo de pollo –también vale de verduras–, aceite de oliva virgen extra, pimienta negra molida y media naranja amarga. Vamos al lío. 

                     

Lo primero es cortar el pan en rebanadas de más o menos un centímetro de grosor. Se colocan en una bandejita de horno y se hornean a 200 grados durante no más de diez minutos. Mientras tanto pon aceite en una sartén y dora los ajos laminados. Ya debe estar el pan listo, así que ponlo en una cazuela para mezclarlo con los ajitos y añadirle el caldo. Deja que hierva unos minutos y dale movimientos de vaivén a la cazuela. Te aconsejamos que no uses espumadera para mantener el pan intacto. Pon la hierbabuena en el último momento y reserva.

 

Para servir añade unas gotitas de la naranja amarga –no demasiadas– o de limón. Un par de toques pimienta negra molida y a disfrutar. ¡Sabrosa!

 

Bacalao ajoarriero

 

Esta receta la hacen en multitud de sitios de España. La clave está en su salsa denominada ajoarriero, una pasta con el ajo como protagonista. Para elaborar esta receta necesitas medio kilo de bacalao desalado, una cebolla pequeña, unas tiras de pimiento rojo asado, cinco dientes de ajo, un tomate rojo, tres pimientos choriceros y aceite de oliva virgen extra.

 

El bacalao debe estar desalado y desmigado. Si ya lo tienes así, pocha la cebollita picadita con los ajos laminados en una base de aceite. Los pimientos choriceros debes hidratarlos en agua diez minutos antes de raspar su carne con un cuchillo. Cuando tengas lista la cebolla y los ajos, añade el tomate triturado y los pimientos asados picados. Cocina un minutito para que la salsa se mezcle bien y vaya reduciendo, y añade la pulpa de los pimientos choriceros. ¿Listo? Incorpora ahora el bacalao desmigado, mezcla todo bien y sirve caliente. También es habitual añadirle al final una patata laminada y frita para darle consistencia a la salsa y suavizar el sabor. ¡Jugoso!

 

Dicen que a quien ajo come y vino bebe, ni la víbora le puede. Así que ya sea por salud, por su sabor o por su versatilidad. Larga vida al ajo. Y al que se lo coma, claro.