LA PLAZA

Judías verdes, habas frescas y guisantes

De verde va la cosa con estas tres legumbres. Trío de ases para una primavera y un verano repleto de color y sabor.

Hay que consumir verduras y legumbres durante todo el año. A veces bajamos su consumo en épocas calurosas, pero también son necesarias. Quizá apetezca menos un buen potaje de garbanzos, pero se pueden comer otras legumbres como las judías verdes –consideradas también verduras–, las habas frescas y los guisantes.

 

Tres ingredientes verdes para disfrutar de unas leguminosas extraordinarias. ¿Te apetece conocer más sobre ellas?

 

Judías verdes

 

Comenzamos por estas deliciosas legumbres, las judías verdes. ¿Sabes de dónde proceden? Su origen es algo confuso. Unos dicen que proceden de Asia, otros de México y Perú. Sea como fuere, lo que se sabe con seguridad es que su cultivo proviene de hace miles de años y que se difundió su consumo por España y Europa tras el descubrimiento de América. 

 

Existen más de un centenar de variedades de judías verdes. Se distinguen por el color de su vaina o por su forma, siendo las más comunes las judías de enrame, aplanadas y gruesas, y las enanas, estrechas y redondeadas. Su consumo está indicado para todo el año, aunque su mejor época es durante la primavera y el verano.

 

Para elegir las mejores, fíjate en aquellas de coloración uniforme y brillante. Un truco para comprobar si son frescas es doblar la vaina hacia los dos extremos, si se dobla sin que se rompa es que está pasada.

 

Sus beneficios para la salud son enormes. Su bajo contenido calórico y el gran aporte de fibra que ofrecen hacen de ellas unas legumbres muy indicadas para dietas de control del peso. Además, son muy buenas para prevenir algunas enfermedades. Es el caso de la hipercolesterolemia, ya que su fibra es soluble y baja los niveles del colesterol en sangre. También aporta mucha vitamina C y un buen puñado de antioxidantes para mantener en buen estado tu corazón.

 

Eso no es todo. Son un potente diurético y limpian el organismo de sustancias tóxicas. Y por si esto fuese poco, su contenido en folatos hace que sean indicadas para la etapa del embarazo de las mujeres. Para finalizar, ayudan a que los azúcares pasen de forma lenta a la sangre, por lo que su consumo es beneficioso para los diabéticos.

 

 

Habas frescas

 

Desde Asia llegan las habas frescas. A principios de los años 80, fueron la leguminosa de mayor producción en España. Granada, Córdoba y Sevilla son las provincias con más fama en su cultivo. Se suelen clasificar en tres grupos, dependiendo de la forma y el tamaño de su vaina, al igual que ocurre con las judías verdes. Pueden ser de vaina larga, intermedia o enana.

 

Las habas frescas se pueden consumir durante todo el año. La variedad aguadulce es típica de noviembre a marzo, mientras que otras variedades más tardías se disfrutan entre los meses de mayo y agosto. Se mantienen en buen estado durante unos cuatro días conservadas en la nevera.

 

Son recomendables para cualquier dieta. Tienen muchos nutrientes y pocas calorías. Aportan minerales, sobre todo potasio y magnesio, y vitaminas del grupo B y C. Ayudan contra la retención de líquidos y a regular el estreñimiento gracias a su aporte de fibra. Además, se digieren mucho mejor que las habas secas, ya que sus hidratos son de fácil asimilación.

 

Guisantes

 

Se conoce como guisante a una leguminosa de la misma familia que las habas y las judías verdes. Dependiendo de la zona, adquiere nombres tan diversos como chícharos o arvejas. Su cultivo es milenario. Se encontraron una semillas de guisantes carbonizadas que databan del 7000 antes de Cristo, en el Neolítico. A Europa entraron por el Mediterráneo, procedentes del antiguo Egipto. Curioso, ¿no?

 

En cuanto a sus propiedades, destaca la gran cantidad de energía que aportan. Son un buen alimento para recargar pilas. Son cardiosaludables, por su bajo contenido en sodio y grasa. Si tienes insomnio, te sientes deprimido o te irritas con facilidad, los guisantes harán que mejore tu sistema nervioso por sus minerales y sus vitaminas del grupo B. Además, sus hidratos son de asimilación lenta, facilitando un control de los niveles de azúcar en sangre.

 

¿Sabes cocinarlos? Su tiempo de cocción es corto. Oscila entre los dos y cinco minutos. Esto quiere decir que basta con añadirlos al final de tu receta para darle el último hervor. Es posible que los quieras hacer como guarnición. En ese caso se introducen en una cazuela con agua hirviendo y sal. Al recuperar el hervor, basta con dos minutos de reposo. Luego se sacan, se escurren y se refrescan con agua y un poco de hielo para fijar su color. ¡Rico!

 

Para la cena tenemos ya listo nuestro plato de habas frescas con jamón. Delicioso y nutritivo. ¿Y tú qué? ¿Ya tienes pensado el plato que vas a preparar con estas legumbres? Recuerda, siempre frescas y de temporada.