LA PLAZA

Hoja a hoja se come la alcachofa

A la rica alcachofa, depurativa y fantástica para el hígado. ¿Sabías que forma parte de la familia de la lechuga, la endibia y el cardo?

Nos encanta comer las cositas que nos dé la tierra en temporada. Porque cada estación tiene sus tesoros escondidos, claro. En otoño e invierno relucen espléndidas las alcachofas. Ricas y deliciosas. España es el segundo productor mundial –tras Italia– de esta planta oriunda del norte de África con casi el treinta por ciento de la producción total.

 

¿Te gustan? Pues atento, porque vamos a hablar de sus propiedades, variedades y algunos trucos y consejos.

 

Por si no lo sabías, la alcachofa pertenece a la familia de las asteráceas, que la componen más de mil géneros y veinte mil especies. Muy pocas se cultivan de estas. Su nombre proviene de un término árabe que significa lengüetas de tierra, y parece que esto tiene que ver con la curiosa forma de sus hojas. Su cultivo por Europa se extendió en la Edad Media gracias a los árabes. Antes, griegos y romanos la consideraban una verdura afrodisíaca.

 

Variedades de alcachofa

 

La forma más común de diferenciar los tipos de alcachofa es basarse en su origen de cultivo. La forma, el color, el tamaño y la precocidad son los factores que hacen que cada una sea diferente.

 

En España destaca la alcachofa blanca de Tudela, en Navarra. Tiene forma redondeada, es pequeñita y sus hojas centrales son de un bonito color verde. Además, tienen cierta fama las de Gran Bretaña, grandes y con hojas verdes y violetas. Las de Francia, con hasta tres tamaños diferentes. Y las de Italia, con una gama de colores más cercana al rojo y al violeta que al verde.

 

Aunque es propia del invierno, lo cierto es que se están empezando a cultivar alcachofas de buena calidad en época de más calor. No obstante, su recolección natural comienza en octubre y finaliza en la primavera. El calor suele hacer que las hojas se abran y tengan una consistencia débil. Además, su sabor empieza a amargarse.

 

Propiedades de la alcachofa

 

La acción depurativa es lo más destacable de las propiedades de esta verdura. Sobre todo, las alcachofas son muy buenas para el hígado y para eliminar la grasa y reducir los niveles de colesterol.

 

Su consumo evita la retención de líquidos y favorece la eliminación de toxinas. Además, puede regular tanto la formación como la salida de la bilis, por lo que tendrás un hígado en plena forma. Por si esto fuera poco, es muy digestiva gracias a su alto contenido en fibra.

 

Se suelen consumir cocidas y también beber su líquido resultante. Si no lo has hecho nunca, pruébalo, ya que contiene numerosas propiedades. Un zumito de alcachofa también es exótico y delicioso. A veces se nos oxidan cuando las estamos preparando para la cocción. Por eso vamos a darte un truco.

 

Mientras limpias las alcachofas para su cocción debes frotarlas con zumo de limón, evitando su oxidación. Luego utiliza un recipiente con agua suficiente para cubrirlas y disuelve en esa agua un poco de sal y aceite. Tienes que evitar que sobresalgan del agua, si esto ocurre se pondrán oscuras. Es conveniente cubrir el recipiente con un paño o plato para que siempre estén en contacto con el agua. El caldito resultante te lo puedes preparar luego como una infusión.

 

Elección de la alcachofa

 

Para llevarte las mejores piezas a casa debes elegir las más gruesas y compactas. Acércate al oído la alcachofa y aprieta en su centro: si escuchas un leve crujido estarás ante una pieza fresca. Si las hojas están blandas o se abren con facilidad, tendrás una alcachofa seca y endurecida en su interior.

 

Del cardo, la hoja. De la alcachofa, el corazón. A nosotros nos gusta todo de esta verdura. Corazón y hojas. ¡Qué maravilla! Ya lo sabes. De temporada, la que más agrada.

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